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| Barcelona, un recorrido por los iconos del modernismo |
A principios del siglo XX se configuró el mayor tesoro urbanístico de Barcelona: los palacios, hospitales, templos y parques que forman el patrimonio del modernismo. Recorremos la ruta que hilvana estas joyas, legado de una genial promoción de arquitectos. Hacia finales del siglo XIX Barcelona vivió su definitiva transformación urbana: el barrio del Eixample se encontraba ya en pleno desarrollo y la Exposición Universal de 1888 dirigió los ojos del mundo hacia la ciudad. Los grandes apellidos de la burguesía catalana -los Güell, Batlló, Golferichs, Ametller-, prósperos gracias al auge de la industria textil, quisieron materializar su esplendor en palacios modernistas, versión local del francés ‘art noveau’. La conjunción de esas fortunas en busca de sus monumentos y una generación de arquitectos geniales, en la que sobresalen los nombres de Lluís Doménech i Montaner y Antoni Gaudí, daría a Barcelona la que sigue siendo hoy su principal seña de identidad. El café de la Exposición Universal, diseñado por Doménech i Montaner y edificado en el Parc de la Ciutadella, fue construido en 1888 y se considera la primera joya del modernismo. En la actualidad alberga el Museo de Zoología. La verdadera obra de este arquitecto es, sin embargo, el Palau de la Música Catalana, que se inauguró en 1908. Destaca la sala de conciertos con su gran claraboya en forma de campana invertida y de cristal coloreado. Si cada edificio del modernismo barcelonés es una perla, el paseo de Gràcia es el hilo dorado que hilvana las más brillantes. Hasta mediados del siglo XIX fue un camino de tierra que unía Barcelona con la vila de Gràcia, pero el gran urbanista Ildefonso Cerdà -quien concibió el plan del Eixample, el extenso barrio central de Barcelona- le dio la entidad de eje central del Eixample, al que de hecho divide en dos grandes sectores, Esquerra y Dreta. Antonio Gaudí recibió en 1904 el encargo de remodelar la casa Batlló, edificio construido unos cuarenta años antes. El arquitecto diseñó la fachada, de piedra y mosaico, con un tejado que parece evocar el dorso de alguna ancestral criatura marina. Contigua a la Casa Batlló se levanta la obra maestra de Joseph Puig i Cadafalch: la Casa Amatller, con su magnífica fachada de estilo flamenco y sus minuciosos detalles en hierro forjado. Uno de los emblemas imprescindibles del modernismo está en la intersección con la calle Provença: la Casa Milà, más conocida como la Pedrera (cantera, en catalán) por su forma, que recuerda un gran acantilado, y por el color de la piedra calcárea del macizo del Garraf, con la que está recubierta. Las chimeneas con forma de centuriones, fruto del imaginario de Antonio Gaudí, pueblan la azotea de este edificio, que se concibió en 1905 y se terminó de construir cinco años más tarde. La ciudad crecía y varios de los edificios públicos del momento se beneficiaron de la inspiración de aquella promoción de arquitectos. El hospital de Sant Pau es un ejemplo único de ciudad sanitaria hecha con una cuidada estética modernista. La arquitectura religiosa no podía quedar al margen del ímpetu modernista, sobre todo si se tiene en cuenta que aquella burguesía catalana era devotamente católica. A pesar de no estar terminado, la Sagrada Familia, de Antoni Gaudí, es uno de los templos más visitados de Europa.
El paseo que recorre la capital catalana desde el parque de la Ciutadella, cerca del mar, hasta el Park Güell, a los pies de la montaña del Tibidabo, descubre el legado arquitectónico más famoso del modernismo.
CÓMO LLEGAR
Varias compañías vuelan a diario a Barcelona desde distintas ciudades españolas. El aeropuerto de El Prat se halla a 12 km del centro y cuenta con servicio de tren y autobús, además de taxis. Por carretera, Barcelona dista 618 km de Madrid. La ciudad está conectada por tren con el resto del país (www.renfe.es); con Madrid hay servicio de Alta Velocidad.
MOVERSE POR LA CIUDAD
El transporte público es la mejor opción para seguir este recorrido. Se recomienda comprar un bono para varios viajes o la tarjeta Barcelona Card (www.barcelonacard.com), que ofrece transporte público gratuito y descuentos en monumentos y museos. El Bus Turístic tiene varias rutas: la roja y la azul abarcan los principales enclaves modernistas (www.tmb.es). La oficina de Turisme de Barcelona en la plaza Catalunya organiza visitas a pie y en bicicleta por los edificios emblemáticos de este estilo artístico (www.rutadelmodernisme.com).
HOTELES MODERNISTAS
En el barrio del Eixample, entre la Rambla de Catalunya y el paseo de Gràcia, hay varios edificios modernistas que son hoteles. Destacan la Casa Evarist Juncosa (1913) y la Casa Fuster (1911), de Domènech i Montaner (www.hotelsbarcelona.org).
PARC DE LA CIUTADELLA
Escenario de la Exposición Universal de 1888, este parque con lagos y senderos alojó las primeras obras modernistas de la ciudad. La mayoría se desmantelaron al finalizar la Exposición, pero se preservó el Café (de Lluís Domènech i Montaner), que hoy alberga el Museo de Zoología. Frente a la entrada del paseo Lluís Companys se erige el Arco de Triunfo, construido en 1888. En un extremo del parque se emplaza el Zoo de Barcelona. Cerca está la Casa Estapè (paseo Sant Joan 6), proyectada en 1907 por Martorell i Rius. La parada de metro más próxima es Arco de Triunfo (línea 1).
LA RAMBLA
En la avenida más popular de la ciudad se hallan obras esenciales del modernismo como el Palau Güell (Nou de la Rambla, 3-5) que, construido entre 1885 y 1889, fue la primera obra de Gaudí. A pocos pasos hay dos locales modernistas: el London Bar (Nou de la Rambla, 34), fundado en 1910, y la pastelería Escribà, ubicada en la Casa Figueras (Rambla de les Flors, 83) y abierta en 1906. Imprescindible la visita al mercado de la Boqueria (Rambla, 85-89) por la decoración de su entrada.
PALAU DE LA MÚSICA
Obra de Lluís Domènech i Montaner, fue construido a inicios del siglo XX y declarado Patrimonio de la Humanidad en 1997. Las visitas guiadas muestran la gran sala de conciertos, con una claraboya de cristal coloreado y varios grupos escultóricos que decoran el techo y el escenario (www.palaumusica.org). Metro Urquinaona (líneas 1 y 4); parada de Bus Turístic, Barri Gòtic.
QUADRAT D’OR
Así se denomina a la cuadrícula de calles que forman Aribau, paseo Sant Joan, Sant Pere y avenida Diagonal, donde se reúne gran número de edificios modernistas. Sobresalen la Casa Milà o Pedrera (Pº de Gràcia, 92), obra de Gaudí de 1910; la Casa Batlló (Pº de Gràcia, 43), remodelada por Gaudí en 1904; la Casa Terrades o de les Punxes (Diagonal, 416), de Josep Puig i Cadafalch de 1905; o la Casa Comalat (Diagonal, 442), proyectada por Salvador Valeri i Popurull en 1909. Metro Verdaguer (línea 4) y Diagonal (L 3 y 5).
SAGRADA FAMILIA
Este templo, inscrito junto a las principales obras de Antoni Gaudí en el Patrimonio de la Humanidad (1984), es para muchos el emblema de Barcelona. El proyecto, aún inacabado, sobrevivió a la muerte del arquitecto en 1926, cuyo cuerpo reposa en la cripta. Se realizan visitas guiadas. Vale la pena subir a las torres y contemplar las vistas (www.sagrada
familia.org). Parada de metro, Sagrada Família (líneas 2 y 5).
PARK GÜELL
Fue diseñado por Gaudí entre 1900 y 1914 con el objetivo de crear una ciudad-jardín. Desde la entrada de la calle Olot se accede a la Sala de las Columnas y a la plaza Central, desde donde se tiene una panorámica de la ciudad. Parada de metro más cercana: Lesseps, de la línea 3.
BIBLIOGRAFÍA
Guía: Barcelona de cerca. Geoplaneta, 2009.
Ilustrado: El Quadrat d’Or, centro de la Barcelona modernista. Alberto Gª Espuche. Lunwerg, 2006.
Narrativa: La clave Gaudí. E. Martín y A. Carranza. Plaza & Janés, 2007.
MÁS INFORMACIÓN
Turisme de Barcelona: Plaza Catalunya, 17. Tel. 932 853 834.
Web: www.barcelonaturisme.com.
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