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Túnez, ruta por las ciudades históricas y los oasis del desierto
Desde la luminosa costa mediterránea hasta la árida llanura sahariana, el país magrebí atesora el valioso legado de distintas civilizaciones. Sus enclaves más representativos son el anfiteatro romano de El Jem, los ‘ksur’ bereberes y el oasis de Tozeur. Túnez es un país de síntesis: por una parte posee ese carácter mediterráneo propio de los lugares costeros, en los que la vida se hace en la calle y a las puertas de los cafés; por otro lado, preserva vestigios de una historia fecunda que habla de orígenes cartagineses, romanos, bereberes, árabes y hasta franceses, los más recientes. Y, naturalmente, el desierto, cuyo paisaje y tradiciones hermanan Túnez con los otros países de la enorme región sahariana. Como primera etapa del viaje, la capital tunecina reúne multitud de alicientes capaces de seducir al visitante. Modernidad y arquitectura colonial se mezclan con un ambiente norteafricano, de bullicio y mercados, acentuado especialmente en su medina, un gran laberinto de callejas que huele a especias y a pieles curtidas. A pocos minutos de la radiante localidad costera de Sidi Bou Said se halla la gran Cartago, la ciudad mítica de Aníbal, el guerrero que desafió al Imperio Romano. Paseando por las ruinas de esta población, cartaginesa primero y romana después, todavía se descubren reliquias de casas, barrios e incluso termas que sobreviven, adormecidas en su esplendor, frente al mar. El viaje hacia el sur tiene dos partes diferenciadas: el estepario Sahel, con las ciudades de Kairuán y las ruinas romanas de El Jem; y el desierto, donde es imprescindible visitar las casas trogloditas de Matmata y el oasis de Tozeur. Kairuán es un centro de peregrinación desde el siglo VII, y está considerada la cuarta ciudad más sagrada del islam, tras La Meca, Medina y Jerusalén. Uno de sus principales soportes sagrados es la Gran Mezquita, construida a partir del año 670. La población de El Jem queda a 70 kilómetros al sur de Kairuán y a poca distancia de la costa oriental. Su anfiteatro es una prueba más del dominio romano en esta parte de África; más allá se extendía el territorio de las tribus bárbaras (‘barbarus’), de ahí la palabra «bereber». A algo más de 200 kilómetros de El Jem, en uno de los umbrales del páramo sahariano, se encuentra el complejo de casas-caverna de Matmata. Para ver por dentro las casas trogloditas basta con entrar en uno de los hoteles que sirvieron de escenario a la saga de ‘La Guerra de las Galaxias’ (Sidi Driss y Marhala). Casi 90 kilómetros al sur se localiza la ciudad de Tataouine, alrededor de la cual se reúnen los mejores ejemplos de ‘ksur’ bereberes. Se trata de graneros fortificados que solían erigirse en la cresta de las montañas. Por último, los 200 manantiales del gran oasis de Tozeur forman diversas cascadas y pozas aptas para el baño.

Este viaje hacia el sur desde Túnez capital recorre las ciudades históricas y los vestigios arqueológicos del país norteafricano, hasta alcanzar los oasis y los pueblos fortificados de las montañas.

A TENER EN CUENTA
Para visitar Túnez se requiere el pasaporte en regla. La moneda en curso es el dinar tunecino y el idioma, el árabe . No hay vacunas prescritas. Cualquier época es buena, pero es preferible evitar los meses más calurosos del verano. Túnez es un país musulmán, por lo que en las visitas a las mezquitas conviene vestir de forma discreta y siguiendo las normas de decoro islámico.

LLEGAR Y DESPLAZARSE
Diversas compañías ofrecen vuelos desde distintas ciudades españolas a Túnez capital. También hay conexión directa entre Madrid y Tozeur. El aeropuerto Túnez-Cartago está a 8 km del centro, conectado por línea regular de autobús. Asimismo hay taxis; es recomendable pactar el precio antes de iniciar el trayecto. La forma más cómoda de desplazarse por el país es alquilar un todoterreno (el vehículo más apropiado para adentrarse por las tierras del sur) con los servicios de un guía-conductor. Otra opción de transporte son las líneas regulares de autobús, que conectan los principales enclaves turísticos (www.sntri.com.tn). La mayoría de los hoteles organizan travesías en vehículo todoterreno y excursiones a lomos de camello.

ALOJAMIENTO
En la capital y en enclaves del sur como Tozeur y Douz la oferta es amplia y de calidad. Otras opciones originales son alquilar una habitación en casas trogloditas de Matmata y Chenini o dormir en un ksar, antiguas fortificaciones que han sido acondicionadas como hoteles (www.dormir-en-tunisie.com).

TÚNEZ Y ALREDEDORES
La esencia de la capital tunecina se concentra en su medina, un entramado de callejones con mezquitas y comercios, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1979. En las afueras de la ciudadse sitúa el Museo del Bardo, que acoge una de las colecciones de mosaicos romanos más importantes del mundo. Desde Túnez capital es habitual visitar Sidi Bou Said, 17 km al noroeste. Este pueblo del golfo de Túnez destaca por sus casas pintadas de color blanco y azul, animados cafetines y talleres de artesanía. También es imprescindible visitar las ruinas de Cartago, fundada en el siglo IX a.C. y Patrimonio de la Humanidad desde 1979. Desde la colina de Byrsa se divisa el yacimiento arqueológico a orillas del mar.

KAIRUÁN Y EL-JEM
Esta ciudad, situada a 160 km de la capital, fue fundada en el 670 y la Unesco la declaró Patrimonio de la Humanidad en 1988. Es la primera ciudad santa del Magreb y la cuarta del Islam, tras la Meca, Medina y Jerusalén. Su mezquita, con 9.000 m2, es una de las más grandes que existen. También destaca la mezquita del Barbero (siglo XVII), construida sobre el mausoleo de Sidi Sahab, amigo de Mahoma que, según la leyenda, siempre llevaba con él tres pelos de la barba del profeta.
Desde Kairuán se puede visitar la ciudad de El Jem, famosa por su teatro romano, que fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1979. Fue construido en el siglo III y destaca por su conservación y capacidad de 35.000 espectadores.

MATMATA Y CHENINI
Matmata se encuentra a 200 km de El Jem, en la costa sudeste. El pueblo destaca por sus casas-cavernas excavadas por los bereberes hace más de mil años. A 17 km se encuentra Chenini, otro conjunto de viviendas rupestres, originarias del siglo xii y magníficamente conservadas; en el filo de la cresta se erige una mezquita blanca.

OASIS DEL SUR
El gran oasis de Douz, 80 km al sudoeste de Matmata, es la puerta de entrada al desierto del Sáhara. Reúne más de 150.000 palmeras productoras de dátiles. Desde aquí se realizan travesías de varias jornadas por el desierto, en vehículo todoterreno o en camello. A dos horas está el oasis de Tozeur, cuyo centro histórico es un laberinto de calles con arquitectura de ladrillo ocre. Su palmeral, de 10 km2 de extensión, puede recorrerse a pie o en bicicleta de alquiler. Al atardecer hay que acudir al mirador natural del Belvedere, desde el que se obtienen un bonito atardecer.

GASTRONOMÍA Y COMPRAS
El plato rey es el cuscús, a base de sémola, verduras y carne de cordero, pero destacan otras recetas típicas como el tajine, un guiso de carne o pescado con frutos secos, o la harissa, una salsa de pimiento y especias. Igualmente famosos son los dátiles y los pastelillos a base de almendra y miel. La bebida nacional es el té a la menta, que suele servirse con mucho azúcar. Entre las compras cobran especial interés los tapices y las alfombras, las joyas en plata de estilo bereber, las piezas de cerámica y los trabajos realizados en cuero.

BIBLIOGRAFÍA
Guías: Túnez. Guía Spiral. El País-Aguilar, 2009.
Túnez. Guías Marco Polo, 2009.

MÁS INFORMACIÓN
Oficina de Turismo de Túnez: Plaza de España, 18. 4ª planta. 28008 Madrid. Tel. 915 481 435.
Internet: www.tourismtunisia.com.
 


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