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| Patagonia chilena a bordo del crucero que visita los glaciares del sur |
La Patagonia más remota sólo puede visitarse en barco, navegando entre fiordos que acceden hasta los mayores glaciares del mundo. El Parque Nacional Torres del Paine y la ciudad de Puerto Natales son la mejor introducción al crucero. La Patagonia más recóndita está en el extremo sur de Chile y se accede navegando desde la ciudad de Puerto Natales. El Campo de Hielo Sur es la masa helada continental más extensa del mundo fuera de los polos. Esa fragmentación provoca que el angosto Chile no disponga de una vía terrestre continua que atraviese el país de un extremo al otro. El ministerio de Obras Públicas chileno tiene proyectado alargar la Carretera Austral, pero se calcula que esa compleja obra acabará hacia el año 2040. Así que, hasta entonces, la mejor manera de internarse en la Patagonia chilena más austral seguirá siendo a través de Punta Arenas, conectada con Santiago de Chile, la capital del país, gracias a diversos vuelos diarios. El crisol de culturas que llevaron consigo los primeros colonos europeos -que edificaron la ciudad en 1848- y el trasiego portuario del estrecho de Magallanes convirtieron esta ciudad de 130.000 habitantes en la capital más cosmopolita de la Patagonia, y en el acceso chileno a la Antártida. El estrecho de Magallanes queda atrás cuando se toma la carretera que conduce hasta Puerto Natales, 240 kilómetros al noroeste, base idónea para recorrer el parque Nacional Torres del Paine y sus lagos Pehoé y Grey. De camino a la laguna Amarga, una de las tres entradas del parque, un desvío conduce a la Cueva del Milodón, donde se hallaron restos de este animal prehistórico patagónico, un oso gigante que se extinguió hace, al menos, 8.000 años. La laguna Amarga, llamada así por su gran concentración salina, es el punto de inicio de la Ruta W, el ‘trekking’ más famoso del parque; si se recorre de oeste a este se consigue la mejor vista de Los Cuernos (2.200 y 2.600 m), los dos picos del Paine. El cóndor y el puma pueblan estos parajes, pero no se muestran fácilmente. Navegar en barco o canoa por las gélidas aguas del Lago Grey, en el Parque Nacional Torres del Paine, permite acercarse hasta los icebergs del glaciar Grey. Para conocer más el extremo paisaje del Campo de Hielo Sur es preciso regresar a Puerto Natales y embarcarse durante una semana rumbo a Puerto Edén. El crucero por la Patagonia recóndita discurre entre fiordos y se adentra en un mundo sin conexiones telefónicas, rodeado de verdes y escarpadas montañas, y dominado por el agua y el hielo. Tras un día y medio de navegación se llega a la más impresionante de las moles glaciares, el Pío XI, el glaciar más grande de Sudamérica. Tiene 1.242 km2 de superficie y su lengua, de 64 kilómetros de longitud y 6 de ancho, tapona el lago Greve. El Pío XI es la mayor atracción del Parque Nacional Bernardo O’Higgins, considerado la mayor reserva de agua dulce del mundo por la cantidad de glaciares que reúne dentro de sus más de 3,5 millones de hectáreas.
Santiago de Chile, capital del país, está a 3.103 km de Puerto Natales, lugar de inicio del crucero por la Patagonia que narra el artículo. El viaje finaliza en Puerte Edén, tras atravesar un paisaje espectacular de fiordos y glaciares.
A TENER EN CUENTA
Para viajar a Chile se necesita presentar el pasaporte en regla. El idioma oficial es el español y la moneda en curso, el peso chileno. La diferencia horaria con respecto a España es de 4 horas menos. La mejor época para viajar a la Patagonia chilena van de diciembre a marzo, cuando las temperaturas son más cálidas (entre 10 0C y 15 0C).
LLEGAR Y DESPLAZARSE
Compañías nacionales e internacionales ofrecen varios vuelos semanales entre Madrid y Santiago de Chile, de donde salen conexiones diarias al aeropuerto de Punta Arenas. En esta población se puede tomar otro vuelo hasta Puerto Natales, punto de partida de los cruceros que recorren la Patagonia desde el sur. El artículo sigue la Ruta Kawésqar del crucero Skorpios: un viaje de cinco días desde Puerto Natales hasta Puerto Edén y regreso. La travesía incluye el alojamiento,
las comidas y las excursiones en lancha y a pie por los glaciares. (www.skorpios.cl).
PUNTA ARENAS
La capital de la Patagonia chilena es una de las ciudades más meridionales del mundo, además del principal centro de equipamiento para explorar el territorio. Fundada en 1848, fue el mayor núcleo de comercio entre los océanos Pacífico y Atlántico hasta que se abrió el Canal de Panamá. Su centro histórico conserva mansiones coloniales de los antiguos colonos y el Museo Maggiorino Borgatello, con interesantes colecciones etnológicas, arqueológicas, históricas y biológicas. La ciudad cuenta con una zona franca, libre de impuestos, donde se pueden adquirir productos de diversas partes del mundo a precios muy ventajosos. En Punta Arenas se ofrece alojamiento de diversa categoría y una amplia red de cabañas de ecoturismo, hosterías, posadas y bungalós (www.guiadecabanias.com).
Desde el Cerro Mirador, a 8 km de la ciudad y a 600 m de altitud, se consigue una excelente panorámica sobre el estrecho de Magallanes y la Tierra del Fuego.
PUERTO NATALES
Esta localidad es la puerta de entrada al Parque Nacional Torres del Paine. Se halla 250 km al norte de Punta Arenas y cuenta con una amplia infraestructura turística. Sus restaurantes son un excelente lugar para probar la cocina patagónica, especializada en platos con carnes desconocidas para los europeos como el castor, el ñandú, un ave similar al avestruz, o el caiquén, una especie de ganso salvaje; también es muy sabroso el marisco y el pescado. La plaza de Armas es el centro neurálgico de la ciudad y el lugar donde se concentran la mayoría de agencias de viajes y tiendas comerciales. En las afueras de Puerto Natales se encentra la cueva del Milodón, una gruta donde se hallaron restos de este animal prehistórico.
TORRES DEL PAINE
Este parque nacional ocupa una extensión de 250.000 Ha y posee un patrimonio natural que le valió ser declarado Reserva de la Biosfera en 1978. Se caracteriza por sus formaciones de granito, con 12 millones de años. Destacan el monte Paine Grande (3.050 m), los tres Cuernos del Paine (2.600 m, 2.400 m y 2.200 m), las Torres del Paine (2.250 m, 2.460 m y 2.500 m), Fortaleza (2.800 m) y Escudo (2.700 m). Para acceder al parque hay que pagar una entrada. Se trata de una de las reservas más famosas por sus rutas de trekking, que pueden ser de una o varias jornadas. En el centro de visitantes informan sobre los refugios y cámpings, así como de las excursiones a caballo, rafting y paseos en barca por los lagos Pehoé y Grey, ambos con miradores sobre los picos, cascadas y glaciares del parque (www.torresdelpaine.com).
GLACIARES Y FIORDOS
La travesía en barco es la mejor forma de captar las panorámicas más completas sobre los glaciares del Campo de Hielo Sur. El más septentrional es el glaciar Pío XI que, con una superficie de 1.242 km2 y una altura de 75 m, es el más grande de Sudamérica. Se incluye en el Parque Nacional Bernardo O’Higgins y hasta él se accede en barco por el fiordo de Eyre. Le siguen el glaciar Amalia, con una altura de 50 m, y el Brujo, sobre el que se realiza una excursión a pie. Para disfrutar de los bloques de hielo tornasolados que se suceden en los fiordos Calvo y Antrim lo más adecuado es dar un paseo con lancha a motor.
PUERTO EDÉN
La ruta en crucero finaliza en esta población fundada en 1937 y localizada 400 km al norte de Puerto Natales, en la isla de Wellington. Aunque su bello entorno natural justifica la visita, el principal interés que tiene es antropológico, pues en ella habitan los últimos indios kawésqar, etnia nativa de la región que basa su economía en la pesca y en la venta de artesanía.
BIBLIOGRAFÍA
Guía: Chile. Océano, 2009.
Narrativa: Patagonia Express. Luis Sepúlveda. Tusquets, 2001.
MÁS INFORMACIÓN
Internet: www.patagonia-chile.com y www.sernatur.cl.
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