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| La Alhambra y el Albaicín, el corazón andalusí de Granada |
La Alhambra mantiene vivo el recuerdo de los tiempos en que la ciudad andaluza era una de las más ricas y sofisticadas del islam. Tras admirar las lujosas salas y jardines del palacio, el paseo por el barrio de Albaicín aporta el toque popular a la visita. Pacientemente erigida entre los años 1238 y 1391 sobre una colina, esta ciudadela palaciega-militar es la mayor obra no religiosa del arte hispanomusulmán que sigue en pie. Después de siglos de olvido, el escritor británico Washington Irving la descubrió al mundo con sus ‘Cuentos de la Alhambra’ (1829) y, tras varias restauraciones, hoy es uno de los monumentos más admirados de Europa. La fascinación que provoca reside en su audaz mezcla de elementos arquitectónicos y la variedad de sus dependencias, diseñadas según las necesidades de sus distintos ocupantes, aunque los reyes nazaríes que la construyeron vivieron una acusada decadencia. El aspecto externo de la Fortaleza Roja (‘al-hambra’ significa «roja» en árabe), con la Sierra Nevada al fondo, es pesado y austero. Sin embargo, en su interior los sentidos reciben estímulos poderosos, alimentados por las fragancias del bosque y la música del agua, diseminada en acequias y surtidores. El arco doble de la puerta del Vino conduce a los Palacios Reales, donde se localizaba la residencia del monarca o Palacio de Comares, y el Mexuar o sala de audiencias. Este punto marca el comienzo de una lección magistral de arte nazarí: el recoleto patio del Cuarto Dorado, con su artesonado mudéjar; el sosegante patio de los Arrayanes, el mayor de todos, cuyo estanque mide treinta metros y está rodeado por una galería porticada; la amplia sala de Comares, de luces únicas; los Baños, construidos como unas termas romanas y decorados con mosaicos y delicadas yeserías… Pero si hay un rincón que representa como ningún otro el espíritu del palacio, ése es el patio de los Leones. Aunque estas esculturas están siendo ahora objeto de una restauración que concluirá este año, la fuente y la galería que la rodea representa el perfecto equilibrio entre la sencillez y la sofisticación. Al salir de esta sucesión de salas y patios exquisitos, el paseo encadena un jardín tras otro. El Partal está considerado el palacio más antiguo de los que se mantienen en pie (entre 1302 y 1309) y cuyos jardines son un anticipo del Generalife, la finca estival de los reyes nazaríes. La última visita en la Alhambra podría reservarse al edificio renacentista que se erige junto a los Palacios Reales. Carlos V puso a trabajar a sus arquitectos en el palacio que lleva su nombre en el mismo seno de la Alhambra, y que se convirtió en la cima del arte renacentista español. Este edificio de 1527, hoy en día, alberga el Museo de Bellas Artes de la ciudad, donde es posible contemplar pintura e imaginería barroca junto a muestras temporales de arte vanguardista. No hay mejor modo para culminar una jornada en la Alhambra que cruzar el río Darro y pasear por el Albaicín. Los antiguos dominios de la corte zirí (siglo XI) regalan hoy algunas de las mejores vistas sobre la ciudad, desde los miradores de San Cristóbal, San Nicolás o el de la plaza de los Carvajales, que al atardecer se acompañan de la llamada a la oración de la mezquita.
La Alhambra, el conjunto palaciego más importante de la antigua Al Andalus, domina la ciudad de Granada desde lo alto de una colina. Junto con el jardín del Generalife y el barrio del Albaicín, fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1984.
CÓMO LLEGAR
En avión, existen conexiones desde las principales ciudades del país. El aeropuerto Federico García Lorca se sitúa a 15 km del centro urbano y está conectado por un servicio de autobús. En tren (www.renfe.es), varias líneas enlazan Granada con Madrid (a 434 km) y Barcelona (a 875 km). Las líneas de autobús 30 y 32, que parten de la céntrica plaza de Isabel la Católica, cubren el trayecto hasta la Alhambra, aunque también se puede llegar en una media hora, dando un paseo.
ALOJAMIENTO
La ciudad cuenta con una variada oferta de establecimientos. En los alrededores de la Alhambra y en las calles del barrio del Albaicín últimamente han proliferado los pequeños hoteles ubicados en antiguos palacetes. El Parador Nacional está ubicado dentro del recinto de la Alhambra, en el edificio que alojaba un convento en el siglo XV (www.paradores.es).
TRADICIÓN FLAMENCA
Los barrios del Albaicín y del Sacramonte concentran numerosas peñas flamencas que ofrecen recitales a cargo de grandes figuras de este arte. También abundan los tablaos donde se programan actuaciones de danza y cante jondo.
LA VISITA A LA ALHAMBRA
Resulta ventajoso adquirir el Bono Turístico de Granada, que ofrece un 30% de descuento en la entrada a monumentos y el acceso directo sin esperas, así como rebajas del 7% en restaurantes. Tiene una validez de 5 días y puede comprarse en sucursales de CajaGranada o a través de www.caja-granada.es. A la hora de sacar las entradas para la Alhambra hay que tener en cuenta que existen turnos de mañana y de tarde. También hay billetes para visitas nocturnas y un bono exclusivo para los jardines. Pueden adquirirse en taquilla o a través de www.servicaixa.com. Antes de acceder a la Alhambra conviene consultar el plano orientativo del recinto, que se divide en los Palacios Reales nazaríes, la Alcazaba, la Medina, el palacio de Verano y los jardines del Generalife. Dentro del recinto, lo más recomendable es contratar una ruta guiada; se ofrecen recorridos que incluyen todas las zonas visitables, y otros a la carta, con un guía que realiza un itinerario personalizado.
BARRIO DEL ALBAICÍN
Cruzando el río Darro se llega al Albaicín, el antiguo barrio musulmán de Granada, declarado Patrimonio de la Humanidad. El acceso se realiza desde la plaza Nueva y la visita continúa ascendiendo por sus calles laberínticas. Un lugar de interés es el mirador de San Nicolás, con vistas excelentes sobre la ciudad. También destacan la plaza de San Miguel Bajo, las iglesias de San Salvador y San Cristóbal, el palacio de Dar Al-Horra (siglo XV) y los «cármenes», casas típicas con un jardín interior.
CARRERA DEL DARRO
Este paseo, que discurre paralelo al río Darro, se conoce también como el Paseo de los Tristes desde el siglo XVII, cuando fue escenario de una explosión. Esta calle reúne diferentes puntos de interés, como los antiguos baños árabes del Bañuelo, que datan del siglo XI, las iglesias de San Pedro y San Pablo (siglo XVI) y casas señoriales como la de los Condes de Arco (XVI). Por su lado, la Casa de Castril es un palacio renacentista que actualmente acoge el Museo Arqueológico, cuya colección reúne objetos íberos, fenicios y romanos hallados en la provincia.
TAPAS, COPAS Y TETERÍAS
La ruta clásica de tapeo y copas en Granada parte de la plaza Nueva, continúa por la calle Elvira y acaba en el Paseo de los Tristes, ya en el barrio del Albaicín. A lo largo del recorrido pueden degustarse montaditos de pescado y pimiento morrón, salaíyas (bollos rellenos con migas de atún), caracoles a la albaicinera o el imprescindible pescaíto frito. Para disfrutar de un auténtico té moruno acompañado de repostería árabe hay que dirigirse a las calles Calderería Vieja y Calderería Nueva, y perderse por sus locales de aire magrebí.
BIBLIOGRAFÍA
Narrativa: Cuentos de la Alambra. Washington Irving. Edilux, 2009.
Miscelánea de Granada: historia, personajes, monumentos y sucesos de la ciudad de Granada. César Girón López. Comares, 2009.
Guías: Granada. Vive y Descubre. Everest, 2009.
Granada. Anaya Touring, 2009.
MÁS INFORMACIÓN
Patronato Provincial de Turismo de Granada: plaza Mariana Pineda, 10. Tel. 958 247 146.
Internet: www.granadatur.com y www.alhambra.org.
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